Las Organizaciones No Gubernamentales
 
Mta. Gabriela De la Paz
Maestra en Estudios Diplomáticos
gabydelapaz@yahoo.com
 
Las organizaciones no gubernamentales son ya un fenómeno común de la vida social y política en el mundo. Sin embargo, las ONGs siguen siendo uno de los grandes asuntos pendientes, porque sabemos cómo operan y qué es lo que hacen. Por supuesto que hay ONGs que dan a conocer al público en general su trabajo y sus finanzas, pero son una escasa minoría.
La situación se vuelve preocupante, ya que son la forma en que la nueva sociedad civil se organiza. Primero, porque aún no está muy claro su lugar en la sociedad, ya que la tradicional característica de una ONG (un organismo creado por la sociedad independiente del gobierno), se cumple cada vez menos. Igual ocurre con las actividades no lucrativas y de alcance transnacional. Si bien en un principio definir o agrupar en categorías a las ONGs era una tarea fácil, las distintas combinaciones que hay la convierten en una labor complicada. Segundo, porque nos hemos acostumbrado a su presencia de tal manera que nadie se cuestiona si cumplen su labor y porque no suelen informar del origen y del destino de sus fondos. Otras
ni siquiera dan a conocer los nombres de sus integrantes y se escudan bajo un título que con frecuencia no deja entrever nada. Tercero, porque su área de operaciones puede no restringirse a un sitio en especial y/o realizan varias funcionales.
En un principio las ONGs operaban independientemente de los gobiernos, para realizar las funciones que el Estado había hecho a un lado o no era prioritario, o apoyar a grupos opositores y con fondos totalmente privados. Poco a poco, la efectividad de las ONGs y los grandes cambios en el escenario internacional hicieron que este tipo organizaciones civiles proliferaran. Por su parte, los Estados retomaron el esquema que ellos mismos habían inventado este tipo de cooperación en el pasado. Estos Organismos Intergubernamentales (OIGs) también han después de la Guerra Fría: de la Liga de las Naciones (1919-1939)
hemos pasado a la ONU (1945), la OTAN (1949), la Unión Europea (1993) y la OMC (1995).
En "Relaciones Internacionales en el Escenario Mundial", John Rourke divide a las organizaciones internacionales de acuerdo al área geográfica en que operan: globales y regionales, por ejemplo, la ONU es una global y la Confederación Centroamericana de Fútbol es regional. O según el propósito para el que fueron creadas: generales o especializadas, donde la ONU trata varios temas y por ello es general y donde la CONCACAF trata únicamente de fútbol. Sin embargo, la Iglesia Católica juega un doble papel: por un lado es un Estado con un asiento propio en la ONU, lo cual la restringe al área geográfica del Vaticano, como su propósito es específico y se vincula con la religión.
Por otro lado, como tiene operaciones y células en varios países es una ONG de alcance global que se ocupa de temas generales (asistencia humanitaria, educación, entre otros). Leon Gordenker y Thomas Weiss en el artículo "Pluralizando la gobernabilidad global: aproximaciones analíticas y dimensiones", clasifican más detalladamente el área geográfica de las ONGs: las que operan a nivel comunitario, subnacional, nacional, regional y las transnacionales.
La categorización más importante es la que tiene que ver con su relación con los gobiernos. En primer lugar, destacan las ONGs organizadas por los gobiernos, las cuales surgieron durante la Guerra Fría en el bloque soviético y el antiguo Tercer Mundo. Entre ellas está la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés) creada por el gobierno de Estados Unidos para promover la democracia. En segundo lugar están las cuasi-ONGs. Son las que reciben gran parte de sus fondos de donantes públicos. Sus objetivos y operaciones son distintos de los del gobierno, aunque son instituciones que se consideran públicas, como es el caso de la Cruz Roja Internacional.
En tercer lugar tenemos a las ONGs organizadas por los donantes, donde tanto los gobiernos como la ONU crean sus propias ONGs para propósitos específicos, tal como el apoyo que la ONU ha otorgado a ONGs locales en países centroamericanos para que vigilen elecciones presidenciales.
Las razones del crecimiento de las ONGs están vinculadas con el fin de la Guerra Fría y el relajamiento entre Este y Oeste. Ello ha permitido enfocarse en otros problemas: el calentamiento global, los derechos de las minorías, las especies en extinción, el desarrollo comunitario, epidemias, etc. Otro aliado de las ONGs son los medios de comunicación electrónicos, los cuales permiten ponerse en contacto fácilmente con un mayor número de personas en el menor tiempo posible prácticamente sin censura. Finalmente, este fenómeno ha influido en los sistemas contables y propiciado la creación de fundaciones o las donaciones a causas altruistas.
Las ONGs son un amplio horizonte que es necesario explorar. Primero, porque esta nueva forma de actuar de la sociedad civil rompe con muchos de los paradigmas que privilegiaban y fortalecían al Estado, y segundo, porque mal empleadas pueden acrecentar nuestros problemas en vez de resolverlos. En un mundo aquejado por el narcotráfico y la corrupción, las ONGs
son el medio ideal para lavar dinero y defraudar personas. En muchos casos las ONGs han demostrado ser más eficientes que las agencias gubernamentales, por lo que sería una vergüenza manchar su desempeño con malos manejos administrativos. Es necesario que aprendamos a pedirle cuentas a la sociedad civil si queremos construir un mundo diferente.