Nueva Economía
 
Mta. Gabriela De la Paz
Maestra en Estudios Diplomáticos
gabydelapaz@yahoo.com
 
La economía clásica se ve modificada con la bonanza de Estados Unidos: el promedio de crecimento es del 4% desde 1994; la tasa de desempleo bajó del 6% al 4% y disminuyó sucesivamente la inflación, de modo que en 1999 alcanzó una cifra de 1.9%. La razón está, principalmente, en un cambio en la forma de generar crecimiento económico. El 85% del crecimiento de la economía estadounidense es atribuible directamente al consumo no gubernamental. Estamos hablando con un país donde las
importaciones superan a las exportaciones por aproximadamente 200 billones de dólares y donde las inversiones están disminuyendo porque buscan mercados emergentes donde puedan abaratar sus costos. Ello permite que exista el nivel más bajo de desempleo en 29 años, por ende, los salarios aumentan. Sin embargo, este aumento no incrementa el precio de los bienes, lo cual es creación de riqueza pura y crea mayor poder de compra.
De acuerdo con las teorías (neo)mercantilistas, Estados Unidos debería encaminarse precisamente al otro lado de la balanza.
Parte de la respuesta a este misterio se encuentra en la voluntad de invertir de forma casi masiva en innovadora tecnología de la información, ajustes a la política monetaria, reestructuración del mercado financiero y una tarea conjunta de gobierno y empresas para incrementar su flexibilidad y eficiencia.
Por lo general, la Bolsa de Valores refleja las expectativas y, por ende, el optimismo de la gente acerca de la economía; aunque para algunos suena demasiado optimista o utópico pensar que la economía de Estados Unidos puede seguir creciendo al ritmo que lo ha hecho durante la década de los noventas y permanecer inmune a las mareas económicas negativas que han estado sacudiendo al resto del mundo en el año pasado: Asia, Brasil, Rusia y, en menor medida, México. Por el contrario, los partidarios de la "nueva economía" argumentan que la difusión que ha tenido el uso de la computadora y software en prácticamente todas las actividades humanas ha permitido que los estadounidenses produzcan más en el mismo lapso de tiempo.
La "mano invisible" que mueve a esta economía es el consumo norteamericano. De él dependen muchos factores: uno de ellos es que se mantenga el nivel de exportaciones de economías emergentes como la mexicana. La amplia participación de la población en aspectos relevantes de la economía norteamericana ayuda a que las personas tengan dinero para gastar,
así sea en las cosas más modestas o los bienes más superfluos, hasta proyectos de infraestructura o la adquisición de "bienes de capital", que se convierten en el motor de la creación de riqueza. La misma historia se repite en las ciudades más prósperas de
Europa Occidental.
A decir del actual Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Lawrence Summers, la Nueva Economía se construye en viejas virtudes: "ahorrar, invertir y dejar que las fuerzas del mercado operen." La última de las transformaciones del capitalismo parece
adaptarse a los nuevos tiempos y basarse en la alta tecnología. Tras la caída del socialismo, aparentemente su antagonista ha sabido aplicar mejor el adagio de: "Renovarse o morir."
 
Bibliografía:
S/a, "The New Economy. It works in America. Will it go global?", Revista Business Week, 31 de enero del 2000, pp. 34-49.
Ibidem, p. 69.
Recomendaciones:
Artículos sobre la Nueva Economía publicados por
Business Week, The Economist y otras revistas
especializadas en economía y finanzas.