IRRACIONALIDAD
Por Zidane Zeraoui

Desde octubre de 2002, lo que una vez fue el paraíso de Asia, se convirtió en una pesadilla no solamente para Indonesia, sino también para el mundo occidental. Bali fue la isla paradisíaca del archipiélago indonesio. Junto con Lobok conformaba la región turística por excelencia del país musulmán más poblado del mundo. Es también la cuna de las viejas tradiciones preislámicas de Indonesia. Hoy es sinónimo de dolor y símbolo de la irracionalidad humana.

El atentado terrorista que cegó la vida a más de 200 personas en una discoteca de Bali viene a agregarse a la larga lista de sucesos que están marcando la entrada del tercer milenio con sangre y dolor.

El atentado, muy probablemente cometido por la Yamiat Islamiya del jeque Bashir, utilizó al turismo extranjero como medio para mandar un mensaje al gobierno de Megawati Sukarnoputri. Atacar a una de las principales fuentes de divisas de Indonesia era golpear en el corazón mismo de la economía del archipiélago. En octubre de 1997, en Luxor, un atentado terrorista contra japoneses logró hacer caer las entradas turísticas de Egipto a más del 50%. En Indonesia, el efecto inmediato del atentado de Bali sera la caída drástica del turismo también. Además, al siguiente día, la bolsa de valores de Yakarta conoció su peor día con un desplome del 10%.
Por otra parte, el hecho de escoger a una discoteca frecuentada por australianos, llevaba otro mensaje: después de la salida de Suharto del poder, Australia presionó, a través de la ONU, para lograr la independencia de Timor oriental, excolonia portuguesa que fue anexada violentamente por Indonesia.

El atentado terrorista de Bali se suma a la lista de actos violentos que el neofundamentalismo islámico ha promovido en particular durante los últimos años, pero particularmente desde el ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono.

Desde 1997 el fundamentalismo islámico ligado al Estado (Turquía, Irán) o como partido de oposición (Argelia, Jordania) tenía tendencia a ir disminuyendo su fuerza política. Con el atentado del 11 de septiembre del 2001 emerge un llamado neofundamentalismo. Éste difiere radicalmente del anterior por varias razones:

 

· Su radicalismo religioso irredentista
· Su no pertenencia a un Estado determinado
· Su carácter conspiratorio más que revolucionario
· Sus métodos violentos desligados de un objetivo político determinado
· Su fin es la violencia o el terrorismo, no la toma del poder
· No tiene objetivos políticos claros, sino un discurso radical religioso anti-occidental
· Se identifica con la corriente wahabi
· Se opone radicalmente al shiísmo.
· Es violentamente anti-judío y anti-cristiano

Partiendo de esta definición del neofundamentalismo podemos situar a la organización Al Qaida como el modelo principal. Su estancia en Afganistán no significó una pertenencia territorial, sino simplemente aprovechar las facilidades otorgadas por el gobierno Talibán, gobierno que simboliza la junción del fundamentalismo y del neofundamentalismo. Por ser un gobierno en el poder es más cercano al primero, pero por sus discursos y sus actividades (destrucción de las estatuas de Bamiyan, etc) es más allegado al segundo.

Al Qaida se constituyó solamente como elemento organizador de una serie de ataques en contra del gobierno saudí y de los intereses norteamericanos. El atentado de Nueva York y de Washington es la coronación de una serie de actividades emprendidas desde principio de la década de los noventa: atentados contra el centro Rockfeller en 1993, contra una base militar norteamericana en Arabia Saudita, el choque de un bote contra un acorazado en el 2000, el atentado contra las embajadas US en Nairobi y Dar es-Salam, etc. Con la operación de las Torres Gemelas y del Pentágono, el terrorismo militante islamista demostró su potencial organizativo.

Este neofundamentalismo busca imponer la Sharia (la ley islámica) como norma a todo el comportamiento individual y social. Rechaza todo elemento considerado como ajeno al espíritu del "Islam" (en la versión neofundamentalista) como la música, las artes plásticas, la literatura, la filosofía, etc (negando la tradición histórica del Islam que aportó a la civilización universal estos mismos elementos) así como los aportes ajenos a la religión.

Su visión del Islam contradice a la gran tolerancia religioso del Profeta Mahoma. Rechaza todo diálogo con el judaísmo y el cristianismo. El asesinato por ejemplo de monjes (1996) o su oposición a la Hermandad Musulmana egipcia por su apertura hacia los coptos (cristianos egipcios), demuestra su posición radical en una división drástica entre la "verdadera religión" y las posiciones impías, incluso en el seno del mundo musulmán (caso de los shiítas). Su posición de rechazo a todo compromiso con otras culturas llevan al neofundamentalismo a oponerse totalmente al mundo occidental considerado como el principal responsable de la crisis del Islam.
Lo lícito y lo ilícito no son solamente las prescripciones coránicas o la sira (ejemplo o vida de Mahoma), sino nuevos elementos agregados como la manera de cortar la barba (el caso de los Talibán) o de cepillarse los dientes.

Esta visión del Islam no es privativa del Medio Oriente, sino que la podemos también encontrar en el mismo mundo occidental. En Francia, los imanes musulmanes de la organización Yamaat et-Tabligh (conocida como Fe y Práctica) denuncian el deporte de las niñas, exigen el uso del velo e inclusive piden a los hombres no saludar de manos a las mujeres.

Otros grupos que pueden también ser calificados como neofundamentalistas son el Grupo Islámico Armado de Argelia (GIA), el grupo de Abu Sayyaf en las islas de Basilán y Jolo, al sur de las Filipinas, el grupo Hamas que ha dejado la reivindicación política para enfocarse a los ataques terroristas en Israel, el Hizb Et-Tahrir, basado en Londres que llama a los musulmanes emigrados a reconocer al califa (emperador del Islam hasta 1924) y a no insertarse en la vida social del país de acogida.

Así, Bali, que fue una vez un paraíso turístico, viene a recordarnos la irracionalidad de todo radicalismo religioso.